Cerro Gordo: cantera y reclamo geoturístico de la comarca del Campo de Calatrava

15 Julio 2020

El Volcán-Museo de Cerro Gordo constituye un claro ejemplo del esfuerzo realizado por LafargeHolcim para la protección de este entorno, respetando los elementos geológicos de interés científico y didáctico con el fin de ponerlos en valor.

 

Se trata de un exo-museo de origen volcánico situado en la comarca natural de Campo de Calatrava (Ciudad Real). Inaugurado en 2016, supone un reclamo geoturístico para la zona, algo que ha sido posible gracias a la colaboración público-privada entre LafargeHolcim, la Asociación para el Desarrollo del Campo de Calatrava, el Ayuntamiento de Granátula de Calatrava y la Universidad de Castilla-La Mancha (Grupo de Investigación Geomorfología, Territorio y Paisaje en Regiones Volcánicas, GEOVOL).

 
 

Conocido como Cerro Gordo-Barranco Varondillo y ubicado entre los municipios de Granátula de Calatrava y Valenzuela de Calatrava, este espacio acoge la concesión minera “San Carlos”, donde LafargeHolcim lleva a cabo el aprovechamiento de las cenizas volcánicas, conocidas también como puzolanas. La actividad realizada en esta cantera ha posibilitado que las estructuras volcánicas queden expuestas y, por tanto, se pueda realizar un estudio, sin precedentes, de la historia geológica de su formación.

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Desde los inicios de la actividad extractiva, la compañía ha apostado por la puesta en valor del interés geológico así como por la colaboración público-privada para aprovechar las oportunidades que la actividad minera ofrece para la visualización y comprensión de la historia de los volcanes del Campo de Calatrava. 

La experiencia de conciliación entre la actividad minera y el uso público ha tenido como resultado acciones tan significativas como la de facilitar una parte del terreno para la construcción de un Volcán-Museo visitable, la edición del libro “Volcanes. El latido del Campo de Calatrava” o la colaboración con expertos para el mejor conocimiento, conservación y exposición de los elementos de interés geológico.

El proyecto de explotación ha recibido el aval del IGME, entidad que ha dictaminado que no solo no compromete el valor del patrimonio geológico ni su conservación, sino que supone una serie de ventajas añadidas para su uso público. Expertos vinculados a este organismo han manifestado que los nuevos frentes de explotación que se lleven a cabo en esta zona implicarán un impacto positivo en el valor del cerro, mejorando aspectos patrimoniales como la aparición de nuevas estructuras volcánicas, facilitarán la visibilidad en 3D del interior de un cono volcánico estromboliano, contribuirán al desarrollo sostenible mediante el geoturismo y fomentarán soluciones de compatibilidad entre el patrimonio natural y el paisaje minero.

Valor didáctico y turístico

El vulcanismo, uno de los fenómenos más espectaculares de la naturaleza, se puede estudiar y observar con mayor profundidad gracias a la musealización al aire libre del volcán de Cerro Gordo.

Desde su inauguración, en abril de 2016, el área visitable del volcán ha recibido a más de 30.000 visitantes. Durante el  recorrido interpretativo se explica el funcionamiento de los volcanes del Campo de Calatrava, además de tratarse de una fuente de educación para la sociedad, fomentando los valores de respeto al entorno y al medio ambiente.

Gracias al proyecto de musealización, incluido en terrenos de la cantera San Carlos, el valor didáctico y turístico ha aumentado hasta la categoría “Muy Alto”, según la valoración realizada para los Lugares de Interés Geológico (LIG).

 

Cerro Gordo: Fuego, cenizas, cemento

 
Puzolana: un “cemento” con baja huella de carbono

Puzolana: un “cemento” con baja huella de carbono

Las características de las cenizas volcánicas (“lapilli”) expulsadas por los volcanes son equivalentes a las del clínker, un material mineral que se consigue tras un proceso de combustión de caliza a más de 1.500 °C en horno rotatorio, que genera emisiones de CO2 por descarbonatación de la caliza y que constituye el principal componente del cemento. De alguna manera, el proceso de fabricación del clínker, que luego se usa para crear cementos de varias categorías, intenta imitar la naturaleza. 

La ventaja que tienen las cenizas volcánicas es que, hace miles de años, ya pasaron por un proceso natural con emisión de CO2,adquiriendo un comportamiento puzolánico que actúa como un aglomerante similar al clínker. Por tanto, el uso de adiciones puzolánicas -en sustitución del clínker- para la producción de cemento permite evitar nuevas emisiones de CO2.

El uso de puzolana permite a una empresa como LafargeHolcim reducir emisiones de CO2 en la producción de cemento y poner en el mercado productos bajos en carbono, para una construcción más sostenible. Concretamente, se estima que la actividad extractiva de LafargeHolcim en la cantera de San Carlos permitirá evitar la emisión de más de dos millones de toneladas de CO2, dando seguimiento a nuestra estrategia de descarbonización con el aprovechamiento, en este caso, con el uso de puzolanas naturales.